Posteado por: Arianna Bañuelos | mayo 25, 2012

Diario de mi canoa. Travesia Sagrada Maya 2012

Travesía Sagrada Maya 1

(Enero 7, 2012)

Hoy es el primer día que subimos a la canoa a remar. Para muchos, esta es una de tantas experiencias. Para mí, este es el primer reto a vencer. Nunca antes me había subido a una canoa. Nunca antes había sentido el remo en el mar.

¿Qué sentí? Cansancio. Me detuve muchas veces porque mis brazos no me respondían. Oía la voz a lo lejos de Juan Carlos, mi timonel: “No te dete…ngas”. De pronto, hay muchas voces hablando: la suya, la de mis compañeros, mi voz interior, la del mar, la del barco zarpando ¿Cuál debería escuchar? ¿No funciona la vida, un poco de esta forma? Siempre escuchamos voces al unísono, muchos ruidos. A veces, por intuición, dejamos que las voces alimenten nuestra alma, como si se tratara de un mismo ser que confluye: un mismo árbol con muchas ramas. Otras veces, sentimos resistencia y las espinas duelen, nos llenan de vergüenza.

“No es un buen día. No desayuné”. Tengo el estómago vacío porque me levanté más tarde que de costumbre y salí corriendo de mi casa. Un poco de distracción y todo el trabajo se va por la borda. Esta es una disciplina ardua y no estoy acostumbrada a ello. Siempre fui muy rebelde, como el mar, siempre acaudalado y lleno de cosas. Pero, le tengo una admiración tremenda: tiene tanta vida y siempre promete más, siempre con su luz y sus misterios. Volteo a verlo de pronto entre las pausas de mi remo y veo que a pesar de todo es sereno: paciencia.

¿“Por qué estoy aquí”? Es una pregunta intrigante. Hace un año veía a los canoeros salir de Xcaret y me prometí a mi misma intentarlo. No lo intento, lo hago, lo practico. La travesía es una pausa de tiempo que se extiende: empieza con la mente y se prolonga con la sed, la batalla de la voluntad. Es como una entrega de pequeñas dosis de fe. Después vendrán las recompensas. Dicen que Ixchel cumple muchos deseos. Es una excelente idea: pedir un deseo ahora. Por ejemplo, “quiero plenitud y Amor en mi vida”. En mi escala de valores, tengo uno de cabecera que es importante dependiendo de mis prioridades: 2011 fue sanación, 2012 será Amor y expansión. Amor 1 Expansión 2. Amor 1 Expansión 2. 1…2. 1…2

Respiro, ya estamos en la orilla. Transcurrieron 30 minutos de tortura. Me duelen los brazos ahora que escribo. No tengo plomo, es la energía que acomoda su fuerza.

Travesía Sagrada Maya 2

Entrenamiento. travesia sagrada maya 2012

(Enero 14, 2012)

Pasamos la primera prueba: nado en mar abierto. Los participantes se dividieron en dos: los más experimentados y los que iríamos más despacio. Tuve la fortuna de colocarme en el segundo grupo. Digo fortuna, porque me tocó trabajar más en equipo y echarnos porra entre todos. Me sorprendió ver que muchos enfrentaban sus peores miedos y otras fobias, posiblemente heredadas …de tiempo atrás por prejuicios sociales. Es difícil ver cómo de adultos nos cuesta trabajo quitarnos las telarañas mentales que hemos fabricado durante años. Para quitar nuestros miedos se requiere además de valor, una fuerza superior que nos coloque en un plano vertical y conecte nuestra mente, corazón y espíritu al mismo tiempo.

Creo que todo es posible cuando echamos raíces sobre algo que tan apasionadamente nos impulsa. Creo que es posible hacer crecer un árbol de una semilla de mostaza. Es posible vernos tropezar y llegar cien veces más alto. Es posible sentir que estamos hechos de lo mismo que el mar y de alguna forma, mimetizarnos con esa fuerza y dejarnos fluir, sin resistencia.

La fuerza divina, presente en cada una de las células de nuestro ser nos eleva como un motor que no requiere baterías, de tal forma que, la distancia entre nuestros miedos y los sueños que queremos alcanzar va siendo cada vez más corta. Algunos le llaman conciencia. Otros le llamamos fe. Lo cierto es que “eso más grande que nosotros” nos recuerda que alguna vez éramos sólo agua, tan sólo espectros de luz. En el principio no había miedos, ni fobias, ni temores. Pudiendo ser siempre espectros de luz, elegimos experimentar lo segundo (los tropiezos); y quizás por ello, habremos de brillar con más fuerza al final del recorrido.

Una estrella de mar se asomó al final de esta pequeña victoria. Sus miles de pies nos recuerdan que vamos caminando, despacio, vamos levantándonos. Las canoas nos esperan en el siguiente encuentro. Estamos listos para el mar, y el mar está listo para recibirnos.

Travesía Sagrada Maya  3

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(Enero 21, 2012)

¿Cómo se describen los latidos de un corazón? ¿Qué significa una palpitación que no tiene comienzo ni final? ¿En dónde se enraizó la unión de las sales con la arena y el polvo con el mar? ¿Cuándo hicimos conciencia de lo “sagrado”, una palabra tan poco habitual en nuestro vocabulario moderno y mundano ¿Cuándo transitamos de la contemplación a la experiencia Divina?

Desperté de golpe. Escuché los latidos de mi corazón después de 1 minuto de silencio que guardamos por respeto al mar. Recuerdo bien aquel día. Eran las 6:40am y los primeros rayos de luz nos llamaban a lo lejos con sus fulgores transparentes. Era la primera vez que escuchaba la palabra “sagrado”. Juan Carlos pronunció esta palabra como si de pronto saltáramos al plano espiritual. – “Esta es una Travesía “sagrada” repitió.

El trayecto que nos tocó remar (de la laguna al mar), duró apenas un abrir y cerrar de ojos. Recuerdo que el tiempo saltaba y nos transportaba en el espíritu de una canoa ancestral hace miles de años. A lo lejos podía escucharse el espíritu de otros hombres y mujeres navegando estas mismas aguas con la misma fe y devoción. Podría decirse que esta tierra nunca fue nuestra y lo “sagrado” era aquello imperceptible, el nacimiento de un tambor celular y la vibración inaudita de una orquesta celestial.

Nuestra llegada triunfal y un tanto irreverente por la gloria de avanzar unas cuantas zancadas nos supo a miel de hojuelas. Más grande aún fue aquella melodía de Laura; ella creció en mis oídos cuando realizó una oración por todos los canoeros. Nos reunimos con los brazos formando un círculo e hicimos una reverencia a Dios Padre. Esa unión enraizó nuestra sangre y la transformó en agua etérea, se elevó hasta los cielos y motivó nuestra lucha. Algo parecido sucedió la siguiente travesía, cada día de entrenamiento en el micro-cosmos. Y el macro cosmos en los cielos y en la tierra, en el mar y en el latido de una ola interior, la conciencia.

Travesía Sagrada Maya 4 

Equipo "tomates" travesia sagrada maya 2012

(Febrero 4, 2012)

Hace unos días estudiaba el primer principio de Metafísica: “todo es mente”; los pensamientos son cosas, la materia se manifiesta en el exterior. El cruce a Isla Mujeres fue una prueba de mente. Era la primera vez que remábamos una distancia larga y requeríamos algo más que la fuerza física. Se puede tener fe en el mar simplemente y considerar la Verdad Universal: Todos somos Uno y un mismo cuerpo.

Quizás porque desvié mi atención del esfuerzo físico es que pude comprender una vez más la sabiduría del mar. Quizás porque mis pensamientos de felicidad estaban volcados en la serenidad del océano y la tempestad cuando comenzó a llover, que de repente me di cuenta de la polaridad visible en cada cosa: ascensos y descensos, idas y venidas, decaimiento y aceleración, “no puedo” “sí puedo” “ya me cansé” “vamos” “falta mucho” “falta poco” “esta es una locura” “qué gran experiencia”. Lo cierto es que siempre los pensamientos positivos vibran más fuerte y más alto. Cuando un alma se eleva es posible polarizar los estados mentales de los demás. Por eso, cuando das tu mejor esfuerzo animas a otros: todos somos Uno.

Otra Verdad es que vamos tomando fuerza de nuestras debilidades: los mareos, las ampollas, el cansancio: todos enemigos internos, todas apariencias del árbol que nos va naciendo. Me gustó la frase que dijo Juan Carlos: “Roma no se hizo en un día”, y otra que dijo Laura: “Como las manos de Dios”. Manuel dijo: “A nadie lo obligaron a venir”. Voluntariamente nuestra alma nos trajo a este lugar. Sólo así podremos experimentar lo que algunos llaman “Gracia”, uno de esos aspectos de Dios que nos pertenece individualmente. Es una inmensa vida en la cual estamos flotando, de la cual somos parte y es nuestra ya.

Encuentro después de 25 kms. La víspera de tierra firme casi me hace llorar. No puedo imaginar lo que será la Travesía Sagrada Maya a unas horas de llegar. Es una visión de fe.

Travesía Sagrada Maya 5

Los canoeros. travesia sagrada maya 2012

(febrero 16, 2012)

El silencio ensordecedor. El sonido de la soledad, de la quietud más honda. Así nacimos, en medio de la nada. Así es el mar, un infinito que te invita a preguntar. ¿Qué hago aquí luchando contra el movimiento del oleaje? ¿A dónde llegaré después de combatir demonios y voltear mi vista atrás? Aquellas voces que te dicen: para, aquí no hay nada. Aquellos golpes que quisieras …evadir, las heridas, las debilidades y otras nimiedades que te hacen vulnerable.

¡Basta! Hace unos días pensé que esta batalla era inútil. El escenario prometedor de unos días atrás parecía estar de cabeza ahora: la técnica incorrecta, el clima adverso, la incómoda posición de la canoa y hasta mi mal humor. La mente te traiciona y el corazón imita telarañas de enojo y frustración: “¡Déjame en paz! ¡Hoy no puedo! Esto no es lo mío”. Después del saboteo mental y la caída de lágrimas ¿Qué te queda? ¿Salir huyendo? ¿Ver la historia a medias? ¿El inconcluso final? Lo más difícil es separar los pensamientos de tu corazón y escuchar tus latidos, pero sólo así puedes escuchar la historia de tu vida.
Conoces otro final. El alma no tiene esclavo. El alma es libre y conoce su capacidad.

Lo piensas dos veces. Aceptas tus debilidades en condición humana y bajas tu ego. El verdadero coraje consiste en enfrentar la prueba cuando estás temblando de miedo. Un error terrible es creernos perfectos. Otro error es culpar a los demás. Hoy escuché: murió un amigo. Y luego este sonido sordo se volvió a escuchar. El alma sabe a dónde va.

Lo lograremos. No hay forma de volver la vista atrás. A esta vida hemos venido a recordar lo que ya sabíamos. Nuestra memoria nos acerca al cielo y en automático nos crece una estrella del mismo universo ¿Y qué es el cielo? Un inmenso mar que nos cobija, que nos abraza con fuerza cuando abrimos los ojos, ponemos la vista en alto y damos otro paso al frente, por fe y porque somos dignos. Y entonces sí, después de un largo lagrimal, la sonrisa nos sabe a harina de otro costal. Después de aquel aprendizaje de egos, grandes victorias se avecinan

Travesía Sagrada Maya 6

Un amanecer en alta mar. travesia sagrada maya

Marzo 10, 2012)

Faltan solamente 2 meses para la Travesía Sagrada Maya.
Hoy tuvimos un entrenamiento de remada larga. Nos vamos acercando al tiempo que tardaremos en cruzar Xcaret-Cozumel, aunque, últimamente, he pensado que en el mar el tiempo es relativo.

Si pudiéramos comparar este reto con un Gran Amor, les diré que es muy parecido. Yo sé que es un Gran amor, pues tiene todas las …cualidades que se requieren para perseverar en las circunstancias más inhóspitas, incluyendo la fe, la paciencia y la perseverancia. ¿Qué hacemos en tiempos difíciles? ¿Dejaremos que nos tumben las olas o remaremos más fuerte? En una canoa, la supervivencia depende de tu fuerza mental que se mueve por un motor llamado Gracia. Eso es: Amor en movimiento, amor absoluto sin tiempos. De nada te sirve contar, de nada te sirve pensar cuánto tiempo llevas y cuánto tiempo te falta por remar.

Es increíble pensar que yo esté aprendiendo del Amor. Esta es una palabra que siempre cuestioné, por inhumana quizás, porque es muy fácil sabotearla. Algunos amigos me han preguntado por qué estoy aquí . Después de golpes, cansancio, moretones, dolores de espalda, lágrimas, es difícil la respuesta. No sé. La verdad es que a veces uno lanza preguntas al aire y luego las respuestas llegan. Recuerdo que el año pasado hablé con mi Creador: ¿Me enseñas a Amar? Quiero amar, quiero tener fuerza y valentía para estar con la persona que amo. Y ÉL me puso en mente la Travesía Sagrada Maya. En ese entonces yo no entendía la relación. Pero ahora comprendo. Voy entendiendo todo.

Hay otras preguntas que lanzo al aire mientras remo: ¿Cómo vencer tus miedos? ¿Cómo hacer a un lado los demonios? Y entonces viene el miedo, vienen los demonios en forma de pensamiento, remolinos fugaces entre mareos y oleajes. Hace una semana tuvimos una cena muy especial con mis compañeros de canoa. Juan Carlos, nuestro timonel nos dijo: “La Travesía Sagrada te transforma. No serás la misma persona al regresar. Verás la inmensidad y a la vez te sentirás pequeño frente al mar, te enfrentarás a todo, a lo peor y a lo mejor de ti mismo”. Y vaya que este reto me he transformado. He quitado de mi vocabulario las palabras : “no puedo”, de hecho ya avisé en la canoa que está prohibido decirlas en voz alta. En lugar de ello diremos: “si puedo”. Hoy “sí se pudo”.

Hoy tengo una sonrisa en la cara. He aprendido que el Amor no es un anhelo, sino una lucha constante, una paz mental que adquieres por sabiduría y experiencia. A la próxima, ya sabrás que no hay nada más que temer. Ten calma. Tu corazón está asegurado, sigue latiendo, cada bombardeo es importante. Cada movimiento es clave. Hoy es importante. Hoy estamos más cerca de la meta final.

Travesía Sagrada Maya 7

 (Abril 3, 2012)

Estaba enojada. Sentía frustración. Me dolía la cabeza de tanto pensar. Eso sucedió en dos semanas que no fui a entrenar. Tuve un accidente que no suele suceder todos los días. Nada grave, pero me detuvo los entrenamientos; una pausa que no puedo describir con palabras. Es como si me hubieran cambiado de piso y puesto en un lugar de prueba. Me sentía sola y desesperada. Lu…chaba contra gigantes. “No pierdas la fe” me decían. Luego llegaban consejos ligeros, abrazos dulces, cartas sinceras. Tuve que cambiar mis ojos y rodearme de detalles que de otra manera no hubieran captado mi atención. Observé aspectos distintos del mundo y eso me dio esperanzas.

Fue en esa pausa que decidí cortarme el pelo. Un acto simbólico después de caer de rodillas de llanto, dejar atrás mi orgullo y armarme de valentía.

Cuando regrese a remar mi cuerpo era distinto. Perdí condición física pero cambie de enfoque. De pronto me sentía más ligera, más viva. Sentí que la vida era un mar donde había que fluir sin esforzarse demasiado, sin desesperación. Todo llega en el momento justo, en el instante preciso. Hay una brisa que trae todo cuando abres tus manos para recibir los regalos inmerecidos. Hay un aspecto de arena que tiene suavidad, un color de mar que tiene claridad, un pedazo de cielo que sirve de almohada. Hay momentos donde uno reflexiona lo que vale la pena conservar y la verdad nunca escapa de sí misma. No hay batallas perdidas. No hay culpas que no merezcan perdón, no hay marcha atrás porque la victoria se obtiene andando, todos los días. – El amor nunca deja de ser- .

Tuve la oportunidad de ver mi vida pasar y creo que valió la pena. No fuimos los primeros en llegar pero vimos un aspecto diferente de mar. Regocijo; es momento de vestirse de gloria y coronarse de honor. Por aquellos que estuvieron presentes, gracias. Por aquellos cuya ausencia me hizo crecer estoy doblemente agradecida.

Travesía Sagrada Maya 8

 

Diario de mi canoa. travesia sagrada maya(Mayo 1, 2012)

Me han preguntando qué hago aquí. Yo misma me he preguntado qué hago aquí. La acción es un factor que prueba todas las cosas en movimiento. El domingo nos tocó remar a Cozumel y todavía me duelen los brazos. Me duelen los ojos. He dejado de preguntado por qué. La última remada se trató de meditar solamente. He aplicado todas las técnicas que hago en la meditac…ión para aguantar el remo cuando mi cuerpo dice: “para”. Esta vez mi mente me traicionó. Me empezó a helar el miedo desde que salimos. Es una sensación horrible. Pensé que ese absurdo retroceso ya lo había superado. Se presentó otra vez, como un enemigo interno que hay que combatir, una y otra vez.

El mar nunca me dio miedo. Pero de pronto, tuve la sensación que caíamos hasta el fondo del mar y nos ahogábamos. Tuve la sensación que el viaje terminaría mal, que saldría un tiburón (puede pasar, estamos en alta mar). El miedo interno me dice que no aguantaría ni 2 horas remando. Llevábamos apenas 30 minutos y cada movimiento era una lucha. Me encontraba en una encrucijada: vencer el veneno o dejar que me dominara esa voz imaginaria. Cuántas veces salió esa voz, cuando era niña, de adolescente, ahora que los años han pasado y pregunto si es un demonio, un gen heredado, la falta de fe, la pérdida de memoria. No sé. Cuando éramos niños no teníamos miedo. Éramos libres. De pronto empezamos a culpar a la marea, las olas, las condiciones climáticas, como si fueran parte de nuestra desdicha.

He pensando que el miedo es el peor enemigo del hombre. Pero con aquellos destellos de luz que pedimos en oración (herramientas divinas), domamos el miedo y habilitamos la astucia. La Gracia hay que trabajarla, hay que activarla en nuestros campos magnéticos, para que silenciemos las voces que nos perjudican y volteemos la vista al cielo donde hay una paz infinita. Respiré primero. Dejé que entrara otra Fuerza (una Fuerza que hasta entonces no conocía).

En esta remada dejé una parte de mi cuerpo que me estorbaba. Me vacié y sentí de pronto que el miedo se me escapaba de los brazos, de los ojos. Llegué casi dormida, como si el mar hubiera recogido mis ruegos y me hubiera llevado entre laureles y nubes de algodón. No entiendo cómo pisé tierra firme. Ha sido un sueño extraño. Sigo en el sueño y no quiero despertar. Creo que la vida es una travesía larga que no termina y siempre trae pruebas maestras. No sé. Entiendo que mis ojos han cambiado desde que empecé a remar y con eso basta.

Más fuerza. Más oración.
Faltan 2 semanas…

Estimados compañeros de canoa “canoeros”,
Travesía Sagrada Maya 9

En oracion. A punto de salir a remar

Purificacion. Ceremonia Travesia Sagrada Maya

(Mayo 13, 2012)

Este número se lo dedico a ustedes. He pensado que, después de la breve meditación, hay pocas palabras para expresar aquel preciso momento donde nuestras almas se encontraron. Este viaje de la vida es tan breve, que pronto nos sorprenderá encontrarnos en la despedida y repasarnos entre las miradas fugaces que plasmaremos entre álbumes de fotografías e historias que escribiremos en la memoria.

Antes que aquello suceda y culminamos con éxito nuestro motivo de lucha, quiero agradecerles a cada uno de ustedes la confianza depositada para emprender desde el inicio nuestra travesía. Recordarles que cada uno de ustedes ha sembrado una semilla, una insignia que va escrita en su frente y en su corazón: Juan Carlos, la fuerza, Sergio, la perseverancia, Roberto, la templanza, Laura, la fe, Bety, la sabiduría, Daniel, el luchador, Martha, la valentía, (Manuel y Cristina, espero pronto encontrarme en sus ojos).

Gracias porque también forman parte de mi motivo de lucha. Deseo que incendiemos nuestros corazones y rememos con la voz de la tierra y el mar. Que encontremos en el sol el reflejo universal que abraza a todos los hombres. Que nuestros miedos sean oportunidades de cambio. Que en el movimiento del oleaje entendamos la dualidad de la vida, en acción constante para reflexionar y madurar. Que encontremos al Dios que nos pertenece desde niños y al anciano de años que nos dará sabiduría. Deseo que nuestras almas estén juntas por las próximas horas y volteemos al cielo, al Universo para amarnos como hermanos.

Gracias porque no importando lo que suceda, cada uno de ustedes pondrá como ejemplo su vida y se sentirá digno de sus dones espirituales. Cada uno de ustedes ha aportado algo muy valioso desde el inicio. Todos en conjunto somos un solo cuerpo. Deseo bendiciones y paz para el camino. Ya estamos listos…

Travesía Sagrada Maya 10

(Mayo 20, 2012)

Llegó el momento del silencio. Llegó el momento de callar nuestras bocas para rendir homenaje. Nuestro corazón escucha el latido que incendia el oleaje al romper el remo con el mar. Nuestras vidas corren el peligro (o la fortuna) de enfrentarse a la batalla interminable. Aquí y ahora, es imposible huir de uno mismo. Nos vemos a nosotros mismos sin rostro. Unidos. No hay p…upilas que diferencien nuestro proceder. Estamos hechos del mismo tejido, con la misma sangre fuimos consagrados. Puedo decir, hermano, hermana, sin temer la vergüenza o la pena. No me siento superior ni menos digna que tu alma. No me siento juez, no soy Dios. En el mar te doy la bienvenida, te invito a que unamos nuestro cántico, nuestras voces graves y agudas, nuestros dones (tantos sueños). Te invito a ver la Verdad, te abro las puertas a la confianza, la certidumbre y la esperanza. Te regalo el cielo que promete nuevas travesías. Te regalo el esfuerzo de cada remo, por ti, por mí, porque estamos soñando el mismo sueño. Porque antes de haberte conocido tu pensabas que yo era distinto. Soy tu mismo espejo; el reflejo Universal.

Antes, éramos soñadores incansables, ahora somos portadores de la misma voz, testigos de nuestra sonrisa y receptores de la Gracia. Antes de que nuestro cuerpo parta de este mundo, la batalla interminable del miedo da lugar a una dualidad distinta. Algunos le han llamado renacimiento, otros sacrificio o muerte. La Verdad da la bienvenida al Nuevo Ser. Hay que morir cuantas veces sea posible, dar gracias siempre, ser sembradores, cosechar, recoger los frutos.

(En la misma cuenta regresiva), no se olviden que los mayas contemplaban cinco direcciones en la cruz. El cero es el centro, donde cruzan los caminos; el principio y el final.

Gracias y que Dios los bendiga.

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Posteado por: Arianna Bañuelos | agosto 27, 2011

12/12

12/12 Hyndra

El reencuentro

12/12

Aquel día regresó de nuevo a saltar las olas. La arena dibujó sonrisas en la arena y el polvo movió el aire entre sus pasos. Alguien tapó sus ojos para recordarle un sentimiento cálido de bienvenida. Alguien abrió sus ojos y de ahí salieron volando brillos que acompañaron la altitud de un aeroplano y el tejo de un niño que vio en la luna un camino trazado al final de lo invisible. Las pupilas extrañaron su hogar, una palabra que solía nombrar con tanta nostalgia y ahora reconoce en la silueta de su bondad.

 ¿Cómo se dibuja el Yo?

Podría utilizar uno de los símbolos más sugestivos: una sirena.

Las sirenas son seres originarios de la mitología griega, se distinguen por una voz musical atractiva y un físico irresistible (la historia del encuentro es un misterio). En algunas ocasiones, derrotadas por la superior habilidad de Orfeo, las sirenas se transforman en piedra y en otras versiones se arrojan al mar para morir.  Prefiero la versión de la muerte, que no es otra cosa que la búsqueda de su contrario, la vida.  Nos arrojamos como último recurso. Nos encontramos.

El atractivo de las sirenas surge de la imaginación de un Yo superdotado y a la vez un Yo atrapado en el asesinato de su víctima ¿comprendes?  Toda la energía luminosa procede a un largo siglo de obscuridad y una intensa búsqueda de anhelos. Si no, ¿Cómo llegaríamos a conocer el amor? Desenmascarar, des-informar, des-usar, des-prender nos han servido para encarar, conocer, utilizar, unificar.

La voz del Yo comprende todos los idiomas conocidos, porque del unísono se forma uno que es el centro, un objeto astronómico, una reliquia, un oráculo. Todos los hombres se han topado alguna vez con esta intriga que les persigue en sueños, entre telarañas. Ya no se trata de un Dios teológico, se trata de un miedo más profundo ¿Lo humano es tan divino?

Los sueños se van, los sueños regresan. ¿Cuál es la verdadera voz? ¿La que se ha ido, la que llama, la que vuelve? : El alma, el cuerpo, el espíritu : El pasado, el presente, el futuro…

Regresamos al mar, pero realmente, siempre estuvimos ahí. El mar es el inicio de todas las cosas visibles. Alguna vez fuera del mar, extrañamos tanto las raíces que algo muy profundo comenzó a desprenderse. Inutilizados de tantos esfuerzos y desprotegidos de un abismo llamado “soledad” es que volteamos a mirarnos. Iniciamos la historia con un cuestionamiento, nos lanzamos al vacío, sufrimos las pérdidas en el túnel sin tiempo, terminamos por encontrarnos.  

La voz de una musa me  intriga: desinat in piscem mulier formosa superne, si en pez acabase lo que una hermosa mujer ilustraba: la mirada del soñador es el recuerdo de su verdadero hogar.

Mar.

Posteado por: Arianna Bañuelos | agosto 27, 2011

11/12

La historia del mar

11/12

Última impresión

Hay olas y aves que dominan los mares y los aires. Hay tesoros enterrados en el olvido y anhelos de otras vidas pasadas. Desde entonces, hay muertos en la orilla  y el mar cálido los despierta en sueños.  Ahí nacen los hombres que salen a dominar continentes y se dan por vencidos. La batalla se conquista adentro y más adentro, entre el compás de un oleaje y el descenso de una ola en retroceso: permanencia y libertad son sinónimos de mar.

 Escribir la última idea es comenzar a escribir la historia del mar. Antes, creía que había distintos tipos de amor, estantes de libros que podíamos clasificar en medios ordinarios (a, b, c), de acuerdo a juicios y valores aprendidos por maestros y filosofías de otras épocas –extraordinarias mitologías como el relato de esta historia fantástica.

Antes, creía que la emoción era un impulso tan fuerte, que al contenerlo, podía perderse para siempre, una condición innata de felicidad, un instinto de infancia en el olvido. La pasión inquietante sigue siendo verdad, porque todo anhelo es un instinto real de permanencia.

Antes, creía en el amor como algo involuntario ¿Has visto el océano en una fotografía? ¿Has retratado las olas  estáticas de un océano pintoresco, un anhelo de fuga que nunca termina por saciarse? La primera llamada fue un canto “aquí se vive”. El poeta me ilustró las historias más fantásticas del mundo real, un amor a distancia, un azul celeste que algún día llegaría.

La leyenda del mar me condujo al conocimiento más profundo del amor (Amor, quise decir). – Renuncia a “la idea fotográfica” del mar y llegarás a experimentar la unidad, que es el Todo en sí.  Ahí en el fondo hay un espejo y la verdad es siempre libre.

¿Cómo experimentamos ese amor? ¿Cómo dejamos a un lado la daga de posesión y la súplica por todo aquello que nos hizo falta? ¿ignorancia? ¿Miedo? ¿Separación? El propósito de la vida es confirmar lo que ya sabíamos de antemano. Acepta sus contrarios: el conocimiento, la unión: el alma no tiene tiempos, ni circunstancias ni contextos. El alma es la forma más pura del amor. El alma del mundo es un recordatorio de las olas en todos sus tiempos y un sabor de mar callado o despierto.

El amor es una inconstante del tiempo, una constante adentro del no-tiempo. Amando esa libertad seremos capaces de ver las cosas como son: el mar tempestuoso, el mar tranquilo, la ola agitada, el poeta que llega de nuevo a fijar sus ojos y ve un reflejo de otra vida, el niño que se vuelve anciano toda vez que recuerda al viajero solitario, el amante de su puerto, la voz de una lejana puesta de sol que a todos llama.

El amor perfecto siente lo que el perfecto blanco a su color: el anhelo inconcluso a su deseo. La inclusión al eslabón perdido es una búsqueda constante adentro de una pregunta, de otra pregunta. La respuesta abre el círculo de todas las eras biológicas.

Amar es dejar ir, dejar el cuerpo en la orilla.

Posteado por: Arianna Bañuelos | julio 24, 2011

Hyndra 10/12

 

Los sueños que se van. Los sueños que regresan.

(al unísono) Cierra los ojos. Abre los ojos. Despierta

Siento. Siento que ya no puedo contener esta fuerza arrolladora. Siento que el amor es una ola de señales imposibles de ignorar. El amor (no es muchas cosas). El amor es (una cosa).  El amor es una partícula de agua que se vuele hoja, una partícula de hoja que se vuelve llama, un silencio de fuego que se incendia en los ojos, los ojos de un amor que siguen el movimiento del mar, un mar iracundo que abraza todo el mal, un demonio que apacigua el silencio de otras voces que se detienen ahí, justo ahí donde el amor no necesita explicaciones para nadie, porque nadie ya no existe.

Siento que esa hoja es como todos los libros que renunciaron a escribirse ¿O sí? Habrá hombres y mujeres que necesiten leer esto: silencio ¿Me entiendes? Deja de llorar por esa finísima arena a punto de erosión.  Mis ratos en la arena son todos para ti. Te sueño libre y pronto tengo que dejarte ir (hija de la tierra…)

 

Al revés.  (Despierta. Abre los ojos. Cierra los ojos). 

Confunde que a veces la vida sea un teatro, y tengamos un espejo, un reflejo, algo que puede convertirse en la imagen distorsionada de algún medio provisor. Tenemos el sueño del mar. Tenemos la oportunidad de eternidad. Se siente el agua, como un fluido acuoso, impregnado en el respirar de cada partícula que nos acompaña en nuestro diario caminar. Las nubes, las cosas, las mareas, de nuevo torbellinos ¿Por cuánto tiempo  más podremos contenerlos? ¿Cuánto dura una inhalación?

Respirar es un inverso. Inhalar- Exhalar. Las olas complementan esta metáfora cuando las vemos partir, las vemos venir, las vemos partir.

El desapego es una lección difícil. Estuvimos acostumbrados a tenerlo todo, a poseerlo todo. (En aquel reino nos querían sometidos unos de otros, para evitar el despegue al aire libre). Eso también era  un teatro ¿Qué tanto de eso eran ataduras y qué tanto de eso éramos nosotros mismos gritando?  ¿Qué quisimos con tanto deseo material? ¿Por qué lloramos pérdidas que no tuvimos? ¿Por qué quemaron los barcos antes de partir?  Nos dejamos vencer lentamente en el horizonte, esperando que la arena fuera un diamante que fulminara el vacío interior.

Por eso admiro a los locos que alguna vez soñaron con ser libres. Gracias a sus sublimes teorías, con el tiempo leyendas,   tuvimos ahora las herramientas para saltar al vacío y darnos cuenta  de su amable cordura… En aquella piedra, que puede ser cualquier rincón de tu cielo iracundo se tejió una estela.

La estela tiene el color del mar y el mar es un espejo. El espejo es visto como un gigante llamado Dios (odio y asedio de la vida, cada quien tiene su historia).  Lo cierto es que todos y cada uno, llegamos al final de la vida contando una historia de lo que fue la vida de Dios. Algunos aceptamos la vida de Dios, otros negamos la vida de Dios, que es la misma historia de tu vida.

La historia de Hyndra es ésta. En el día de Dios, por resumir la vida de un túnel (abrir los ojos, cerrar los ojos, despertar), sucedió que nos vimos dispuestos a sentir (aceptar), esas hojas sobre las cuales hablé (el ciclo que empieza en la conciencia de unos ojos iluminados y transmite el abrazo más pleno del mar). Sucedió también que nos enamoramos no sólo de las hojas, del tiempo, de la sal; sino del TODO pleno llamado amor.  

Caminantes sin fin de la memoria (solía decir). La arena se asienta en la ola de todos los mares, y los mares alimentan todos los frutos de la tierra. Ya no hay nada que temer. Se acepta un bellísimo complemento inhalar-exhalar.

Prefacio

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3/12

4/12

5/12

6/12

7/12

8/12

9/12

Posteado por: Arianna Bañuelos | junio 20, 2011

9/12

La expansión

El ruido viene después de un desierto cálamo. Los témpanos de hielo se forman bajo la ilusión de un océano disperso. El sistema calla y un absurdo fatalismo del mundo corrompe la perfección sublime que mis ojos vírgenes dibujan llorando.

Queda la expansión del amor. Es decir, la compasión. Una simetría a perpetuidad de todos los cinceles ahora integrados.

Senil quedarse en el mar.

No al océano, sino al encuentro donde yace su luz, una luz que brilla detrás de su obscuridad: Verbo en movimiento, la acción de verbo son los ojos despiertos.

Observo.

No al absurdo. Sino a la conciencia.

No al error, sino al cambio.

Observo la herida. Me detengo a pensar en todas las vidas que hemos dejado atrás. Somos responsables de este cálamo. De este huracán iracundo por el cual caímos…

Observo al niño y después al viejo. Observo el camino intermedio, esta senda por la cual he caminado: primero a la izquierda, luego a la derecha, retrocediendo y volviendo a empezar, siempre siguiendo el movimiento de las olas expresadas a perpetuidad.  

Los cinceles son trazos de un niño inocente. Esto prueba nuestra la capacidad para realizar todos los cambios posibles: las  sombras, su luz, las huellas, su faz.  La sabiduría viene con los años.  Sencillez. Nos quedamos mirando un ave; el trazo de las nubes mueve su  faz sobre la tierra y todo en nuestros ojos cambia.  

¿Estaremos listos? La gracia cae sobre nosotros y sabemos que son los mismos ángeles que nos guardaron cuando éramos pequeños.  Sentimos la energía fluir y reconocemos el latido de un corazón inteligente que ha estado adentro de nosotros y un sonido despierto  prolonga su eternidad. Cerramos los ojos y reconocemos los colores de la vida, los mismos atisbos que alguna vez ,maravillados, nos enseñaron la risa de tantos años, entre aquellas cosas que nunca supimos nombrar: éramos demasiado sabios sin hablar.

Nos movemos para calcular el espacio de tacto que multiplican nuestras manos, y todo sucede, todos los gestos nos compensan. Cada célula ha registrado la memoria con dolor, hasta el día de hoy que pudimos decir a conciencia: libérate. Te reconozco humano.

Nuestras caras al cielo dan vida a su Creación: sal, arena,  ola, océano, dibujo, Universo, hasta ser, oh simplemente ser;

Corazón de mar.

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Posteado por: Arianna Bañuelos | junio 19, 2011

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La expresión

¿Qué haces sentada mirando el cielo? ¿Estás bien?

Nada. Estoy viendo las aves moverse más rápido que las nubes.

¿Y tú?

Coleccionando  estrellas de mar que algún día prometí regresar.

¿Regresarás?

Ahora camino.  Iré después corriendo, de nube en nube, de arena en arena, hasta encontrar el significado de que esto que llamamos banco de arena y forma los suelos, y después el Universo.

¿Le pedirás permiso al mar, por la ocasión de llevarte sus estrellas temporalmente? Deberías pedirle, así como una insignia de bondades, un (sentarte) aquí mismo y hacer una ola con tus manos que después incorporarás en la espuma, por decir de alguna manera que te has redimido y fundido con todo aquello que se llama vida. Podrías sentarte a meditar un momento para que tu cuerpo se prolongue en la estela del tiempo. Este segundo ya no esta aquí.  Tu voz se expande al universo. Si lo crees, podrías entonar una canción, esa canción será la nueva melodía de tu voz, y esa voz será escuchada por la sirena que alguna vez  encontraste.  La invitarás a regresar, una y otra vez para reconocer a tu siempre yo.

No necesitas moverte. La paz es una inmóvil sirena y un dejarte llevar por las olas. La verdad es que tus oídos son esas mismas estrellas que escuchan el movimiento de las olas y todos los seres de luz van reverenciando, ahora sí, el acto involutivo.

¿Habrás sido ese viejo que alguna vez posó frente a mi duda?

Ahora que he callado, tú ves en mi rostro esa duda, un atisbo de locura. No hago nada más que voltear al cielo.  Mientras más callo, veo a tu alma alejarse de mis ojos. Cada mano tuya va recogiendo estrellas de mar, como si fueran parte de una colección de aparador que hará regresión para perdonarse otra vez.

Me despido.

Tú eres ese punto cada vez más pequeño que se aleja.

Adiós recolector de estrellas. Te sonrío.

 

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Posteado por: Arianna Bañuelos | junio 7, 2011

Hyndra 7/12

Entonces me retiro.

Estoy de nuevo en la orilla y doy cuenta de mi respiración profunda. Estoy aprendiendo a oler el aire que entra en mi cuerpo, cálido, lleno de vida.

¿Qué le sucedió al tiempo?

Doy cuenta de mi cuerpo que tiene brazos y piernas en la orilla. Doy cuenta de mis labios, que tienen agua y este río fluye en el mismo sentido que las olas, en movimiento cíclico.

Si pudiéramos ser responsables de esta tierra, y llamar al aire vida, y a la vida agua, veremos que todo se conecta: el nacimiento, la evolución, la muerte y la resurrección. El mismo camino de Cristo para llegar al Padre es un océano que lo tiene todo.

Si pudiésemos observar pausadamente, uno a uno, los movimientos de las olas, veríamos que nada ha cambiado desde aquel día que decidimos bajar al plano que tanto cuestionábamos, que tanto repetíamos, conocido y cierto, tu espíritu imaginante, hasta sostener en imágenes ese Dios-Fuente, ese Dios-vida, ese Dios río.

Agua. Todo está perdonado.

Agua. Estamos aquí, para haber hecho exactamente eso, saltar una y otra vez entre las olas, reírnos y llorar en las estaciones de la vida que son estos puntos que finalmente resolvimos.

 Agua, ese es mi argumento. Enfrentarnos a la culpa ¿Por qué no? Entregarnos el dolor. La lista es una escolta de aventuras que están ahí adentro, en ese corazón de agua.

 Hagamos aquí una pausa y reflexionemos. Es el latido. Dejamos manos y pies en la orilla. Emprendimos un camino hasta llegar por fin, al punto más álgido del encuentro iracundo: el perdón.

 ¿Habremos de expandir esta definición? No, y ya no es necesario porque hemos comenzado a respirar.

Uno. Dos. Uno Dos.

Inhala. Exhala. Inhala. Exhala

.. … .. … .. … .. … .. …

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Posteado por: Arianna Bañuelos | junio 5, 2011

Hyndra 6/12

La renuncia

Veo el espejo a lo lejos. Cada lado del perímetro nauseabundo ubica a dos seres que luchan intensamente por entendimiento.

Uno de ellos era yo,  con las dudas atrincheradas. Muy molesto por las batallas. Muy renuente a escuchar. Miedo, un eco lleno de cosas difíciles de enfrentar: la fragmentación, la permanencia, la solidez, el acto volitivo. La física de aquellas cosas que no se pueden explicar.

El otro de ellos sería yo, con las alas afiladas y esa luz que me acompañó todo este tiempo, un instinto de  voz angelical, tan natural y aquietada por los años.

He visto como mi alma fragmentada altercaba entre las olas, pidiéndole al tiempo acomodarse, pidiendo que todos los pedazos se resquebrajaran y se volvieran a juntar, uno a uno, lentamente¿Por qué? Mi pasado preguntaba ¿Por qué?,  y yo misma me sacudía de arriba a bajo, como si el mar tuviera polvo de materia inerte que suele encontrarse en el universo expandible. Veía mi viejo espejo estremecerse de angustia. La impaciencia me robaba todo el tiempo, como un armario hecho en manos del relojero, juez y capataz.

¿Para qué? Decía mi otro yo, muy aquietado. -Para aceptar la solidez como es, así de etérea, hay que renunciar. Para volver a nacer, para aceptar lo que siempre ha sido, para tomar responsabilidad, para subirnos al estrado de lo Sublime, donde no hay tiempo. Para dejar de contar, para dejar de sumar, para restar las viejas ropas que tienes adheridas como un montón de chatarra de edificios, máquinas e injusticia. Para que el ciclo de justicia sea propuesto como un pilar de la más alta evolución, donde ya no haya tiempo regresivo. Para que el espíritu sea una espiral ascendente, siempre cambiante, que sube y baja por una escalera llena de luz…

…Para que los años sean menos, para que tu voz sea ese anhelo culminado que solías ver en sueños, y el mar tu hogar de caricias, los seres infrahumanos tus guerreros de luz, los seres suprahumanos tus iguales, y todos seamos una sola pieza llamada vida: vida sin tiempo, vida sin horas.

Y este sueño ya se ha culminado, lo he visto florecer desde antes de que naciera el tiempo. Vete, ya eres eso.  Ya fuiste eso que serás. El puente de reconciliación estaba antes de nacer…tu Creador. Acéptalo, cruza el puente… renuncia a tus viejas ropas. Renuncia a tu enojo. Renuncia. Rompe el espejo del miedo. El miedo es el motor de tu lucha. ¿Lo aceptarás por fin? ¿Aceptarás el hecho inequívoco de sentir un  inmenso miedo, tu obscuridad; verte frente a frente, con tanta luz, tanta irradiación, que te hace sentir poco menos, poco infeliz.

-Orgullo, decía mi otro yo. Ya no decía nada. No era miedo. El orgullo es el dilema de todos los hombres cuando se topan al final de sí mismos sólo para concluir su discurso nada intelectual; he cometido un grave error: soy el responsable de mi propia creación. Me rindo.

Al mismo instante de la lucha, hay una batalla espiritual que se intensifica y se prolonga hasta la eternidad. Hay unos que suelen llamarle la noche dolorosa. Yo le llamé simplemente, túnel del tiempo omnipresente, que es aquella cosa que a todos les aterra del mar, esa situación invisible que hay que aceptar: porque así es el agua, así es el elemento natural.

La mente aquietada empieza a respirar. Recibe vida y salta. Recibe vida y salta, a un segundo vacío, vacío que es el fin de uno mismo. Donde no hay nadie y todo es a la vez.

 

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Posteado por: Arianna Bañuelos | mayo 21, 2011

Hyndra 5/12

Los caminos del miedo

Conozco la marea y la calma. Conozco el impetuoso vómito y la voluntad de inquirirme y ser amada.  Tengo un barco que navega junto a aguas extrañas, mezclando su espuma con doctrinas de polvo,  sus teorías con vaho. Antifaces de personas ensimismadas en la nada…

Duda

El amor resulta una tragedia. El amor resulta una pérdida que recuerda un cajón vacío que solíamos llenar con tarjetas postales, dedicatorias y poesía. La duda está en el fondo del corazón ¿Qué somos ahora y en qué momento nos perdimos?

Cuando éramos jóvenes, soñar despiertos era más sencillo. Todo era posible en los ojos del primer amor: bellos, sublimes, eternos. Ahora el amor resulta una quimera. Ya no sabemos qué es el amor, y esta interrogante es el primer camino que conduce al abismo mismo.

 Culpa

Sentimos culpa de no sé qué, de todos, del mundo, de nacer, de morir. La culpa nos persigue como una evolución natural del curso sanguíneo.  Estamos siendo salvajes en su lucha, estamos siendo terriblemente asediados por nuestros instintos naturales.  

Musa-Dios-semi-hombre. El sexo determinó la muerte. El sexo se encarnó en la abuela, la madre, la hija. El sexo es un espejo de cuchillos filosos, porque va hasta el fondo, hasta el lugar en el que  fuimos concebidos.

Dolor

La caída al precipicio duele como un espasmo de duda al infinito. La memoria es un archivero engañoso: nos hacemos un orificio doloroso a la niñez: recordamos cuando la inocencia cantaba, cuando la aurora iluminaba su espontaneidad, cuando escuchábamos el grillo cantar y todo era un charco que pisábamos felices, de vez en vez.

Ojos iluminados con otras luces, ojos apagados. Estamos solos. El eco del silencio se prolonga en el desierto. El eco es un sonido de trueno. Duele la soledad. Duele sentirse solo aunque existan vidas a lado nuestro (otros cuerpos). Duele el amor y la nostalgia. Duele el anhelo y la libertad a futuro; esta es una brecha inmensa.

Impotencia

¿Por qué? Y esta pregunta sin respuesta no encuentra su lugar en el mundo de la desigualdad de clases. El mundo que nos rodea está podrido y su corrupción teje una telaraña que ciega nuestros ojos. Los colores se han ido. La luz verde se ha perdido en un semáforo situado en  tierra de nadie.

Queremos volvernos locos, y hay otros  que lo logran sin esfuerzo.

La intensidad nuestra: ese eco ermitaño y precoz tropismo (tan fugaz e indefinido), fue tomado por inapropiado acto. ¿Qué es esto de la muerte, la entrega al fin?

Rencor

Víctimas de este mar inhóspito, nos volvemos hábitat con otros seres infrahumanos. Somos  sed y  tragamos la misma colilla de cigarro. Fumamos igual que todos; el mismo aire contamina el pulmón del océano. ¿Por qué no odiar si es tan sencillo?

Tan olvidado mundo.  Tan olvidado océano que ahoga cuando quiere y como quiere. Olvidado océano que quiere sus instantes aquí, ahora, cuando nosotros estábamos todavía muy tranquilos y contemplábamos” felices” en la orilla.

Venganza

Nos vengaremos. El odio es  la consecuencia del honor. Vengarnos será una  herramienta sencilla que quitará las picaduras de nuestro corazón. Estamos llenos de espinas aunque creamos vernos como peces plateados. Buscaremos la forma de reventarnos las venas poco a poco. Nos hincharemos y reventarnos unos contra otros, en cardúmen.

Nos robaremos la luna. Sí. Nos robaremos la luna y haremos la tercera guerra mundial. Será ahora, brevemente, nadie se dará cuenta porque  somos  ciegos todavía. Nos robaremos un pedazo de luna solamente.  Enterraremos nuestro pedazo ahí, en la tierra, junto a las cenizas de todos los cuerpos. Este será el primer triunfo  de muchos triunfos que recordarán los hombres en la historia.

Ignorancia

Ignoraremos acaso que morimos. Ignoraremos acaso que erramos vagabundos. Ignoraremos acaso que alguna vez estuvimos vivos, o..

El espejo nos roba todo. El espejo nos roba tanto. Tenemos miedo. Es menester sentir  dudas del cuerpo todo. El  llamado vuelve. Sentimos de nuevo la voz virgen.  Es una de tantas veces que el llamado vuelve.  ¿Ignoraremos acaso que estamos aquí, ahora? ¿Qué esta oportunidad no podría suceder en otro instante?

Los ojos se abren y se cierran.

El espejo sigue ahí y el mar se aquieta. El mar es una constante y una calma que nos conduce más adentro, al corazón del océano.

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Posteado por: Arianna Bañuelos | mayo 18, 2011

Hyndra 4/12

La entrada al túnel de la muerte

El sueño del mar tiene un significado espiritual para mí. Descender al mar provocador, con telegrama de invitación a, ¿cómo se llama el nuevo huésped que también era poeta?, es recurrir hacia la puesta del sol, que abre la entrada a un aspecto sospechoso de mí misma, concebido en mi memoria hace siglos. En cuanto la película comienza a ir hacia atrás,  el adversario ciego y un papel en blanco lidian con su tinta virgen. Corro al primer y único encuentro de mi insolencia antigua: “te mandan a la muerte”; y ahí en breve,  descubro por fin, el inocente rostro y la fuente de cristal. “Morí ahí, nací ahí”. 

El cuento del mar y la historia real del océano son versiones distintas.

El cuento del mar es conocido en su aspecto brutal: la lucha por la supervivencia. La adaptación requiere acción sobre las mismas circunstancias. Mientras unos se debilitan, otros se fortalecen. La sangre se derrama frente a nuestros ojos cuando somos puestos a prueba.  Repetimos el ciclo, una y otra vez, descendiendo al origen de nuestros miedos infundados.

Existe el aspecto colérico en el cuento del mar. Los mecanismos de defensa de otros seres nos han insertado en sus garras y hemos creído que sus cuchillos eran la muerte misma. La entrada al túnel de la muerte es espantosa porque todos los seres fantasmagóricos de la infancia aparecen uno a uno, desfilando con sus horribles ojos y clavando sus aspas de fuego en nuestra alma.

Aunque al principio, el cuento del mar concentra todo el dolor que hemos registrado en la memoria, la evolución de una conciencia más profunda  nos permite entender la historia real del océano: un relato mucho más complejo, que requiere de mucha sabiduría y valentía para poderla entender. En la historia real del océano nosotros jugamos un papel esencial de esa “cadena vital”

En la historia real del océano no hay agresores o víctimas. Todos somos un ciclo perfecto diseñado para sobrevivir a nuestro tiempo. Respetamos nuestra esencia brutal y despertamos a la conciencia de la madre natural.  Queremos perdonar, queremos saldar la cuenta, queremos volver a nacer  ¿Para qué?  es la pregunta que nos lleva al anhelo puro, al goce incansable de nuestra libertad.

La libertad viene en consecuencia de la persecución sanguinaria. Es la primera conciliación con el sonido de la madre natural: todos dicen haberla visto, pero a pocos se les ha ocurrido indagar, ¿Qué hay detrás de esa fantasía que nos llama dulcemente, tan provocadora y sutil? ¿Cuál es el rostro verdadero del alma humana?

La madre natural es la memoria insertada hace siglos. ¿Cómo conciliarla? ¿Cómo volver a la inocencia?

Hyndra en  lenguaje místico nos recuerda a narciso mortal. No es  más que el espejo que encontraremos todos en el túnel de la muerte: son todas las facetas insertadas en el “yo”.  La caída, la caída desde hace siglos te lleva al espejo que se encuentra entre el eslabón perdido y la madre natural.

Ahí estoy yo, ahí estamos todos, buscando libertad.

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