Posteado por: Arianna Bañuelos | agosto 15, 2010

Árbol bien plantado

Alguien me dijo que las semillas de mostaza eran tan poderosas como la fe.  Pero una semilla por sí sola es tan insignificante. Se necesita alguien que la riegue y la cuide todos los días; más importante:  alguien que la admire y le otorgue el poder de grandeza.

Este es el escenario perfecto: nunca sabremos dónde hemos estado,  hasta que una pequeño recordatorio, parecido al silencio de este árbol, tan insignificante en apariencia, fue iluminado por la luz de toda su creación.

Yo pensaba que era artista hasta aquel momento.


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