Posteado por: Arianna Bañuelos | septiembre 15, 2010

La responsabilidad de viajar sin equipaje

Puedo ir recorriendo mundos y mapas, pero ya no veo tu estrella que ilumina mi rostro. Me voy perdiendo de momentos que hallé rotos en la ventana primera; en vertical se va desprendiendo un rehilete, un yo-yo de la infancia cae y nunca se levanta.

Me superarás antes de tiempo: Tu aurora estabas lista desde el principio, y yo…

Apenas era una flor que iba naciendo.

¡Qué dicha los que aman y se dejan morder los labios!

¡Qué orgullo pertenecer a ese capricho real de unos cuantos segundos fugaces con aspas y roces, y mares!

¡Qué rápido encogerte de una vez por todas. Sentir una mirada y los cuerpos que se mezclan con el alma!

¡Qué milagro! ¡Qué pequeño es el mundo cuando tu corazón no cabe en mi cuerpo!

En sueños me hallo inerte, perpleja, a lado de tus manos y en medio de tus labios.

Fui amada pero ya me olvidaste.

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