Posteado por: Arianna Bañuelos | enero 3, 2011

Un tiempo de vida en el Universo expansible

2011

Otro ciclo comienza

Salgo de un banco de arena, casi a hurtadillas, casi a ciegas, sobreviviendo casi. El mar me devuelve después de un breve sueño que suele ocurrirle a los pocos pasajeros de un barco llamado malestar y pesadilla.

Pregunto si la arena de mis labios fue creada con el mismo propósito que barre la arcilla, que sacude los vientos e indica su dirección a los molinos de viento. Pregunto si la caída fue una causa menor de otra ley que procuraba mi cuerpo con la misma delicadeza. Pan y más pan.

Me recogió un reloj que se encontraba varado entre el Alfa y el Omega. Pienso en los por qués con dolor, pero sobrio. La arena respira un aire de tranquilidad y pureza. ¿Qué me antecedió? No importa. ¿Cuál debía ser mi tarea? Esa pregunta exacta me estimula.

Cuando di cuenta del tiempo, como una posibilidad en expansión (conciencia), me encontraba en el Espíritu. Fue así que pude escuchar estas palabras: Entrega tu cuerpo, renueva tu mente y ve a recoger la mies del sembrío.

Primera tarea. Me encuentro solo. La soledad es una tarea ardua, una disciplina que yo asumo  con humildad y paciencia.  Regreso por breve, al periodo de mi vida en el que no necesitaba de ninguna otra cosa más que de mí mismo en ese Universo expansible. Me aferro a regresar, pero no puedo. La inocencia es ya de por sí, un eslabón perdido. No se puede regresar.

Entrego mi cuerpo por fe, a la labor que Alguien más ya hizo por mi. Regreso posible, no a la inocencia, sino al Perdón. Entrego mi cuerpo al perdón, y doy cabida al Universo Expansible.  El despertar de mi conciencia tiene que ver con un acto de humildad y otro de negación: negarme a mí mismo la tarea de salvador. Como yo no puedo regresar, Alguien más ha regresado por mí.

Segunda tarea. Universo expansible: renovación de espíritu. Una nueva vida fluye desde el Perdón. El perdón se manifiesta como la forma más pura del Amor. Nunca aprendí a amar. Lamenté mis lágrimas y regresé por breve, a otro periodo de mi vida en el que dejaba caer bolas de cristal como si fueran vidas. Amar, tiene que ver con saber escuchar con atención. El río que fluye en mí me renueva, me cambia,  expande sus aguas  para enjuaguar las lágrimas de otros. Amar tiene que ver con aceptar primero la condición del Amor. Entre más cerca está el árbol del agua, más rápido crece, más grande se manifiesta.

Tercera tarea. La mies del sembradío tiene que ver con distintos almacenes colocados entre el Alfa y el Omega: un periodo de nevadas. Cada cristal es una vida que se manifiesta en tus ojos por su transparencia. La cosecha tiene que ver con los Ojos, pues es ahí donde el alma se conecta con otras almas que se encuentran solas, plenamente abandonadas por la tormenta de aire, claramente visibles en el tiempo de Hoy.

2011. Apenas empieza el periodo de cosechas. Las dos profecías anteriores ya se cumplieron sigilosamente.

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