Posteado por: Arianna Bañuelos | mayo 7, 2011

Hyndra 1/12

Primera impresión

 El cuerpo se queda inmóvil, paralizado; no existen palabras ni acentos para describir los vaivenes de la sangre. Las aguas separan una tajante división: realidad contra ficción. Es claro que mi cuerpo se quedó en el mar y lentamente caminé, divisando la incredulidad que al principio rehusaron a creer mis ojos. El primer contacto con el sueño empezó a cobrar sentido. Primero mis pupilas, ensanchadas en el horizonte por una luz, una pequeña chispa de conciencia. Después mi cuerpo, paralizado todavía entre las aguas y un calor extraño recorría mis nervios, desnudándome lentamente en su todo visible. La luz provino de aquel lugar maravilloso. Mis oídos: atentos al canto de cierta melodía angelical y un arpa, una voz conocida me llamaba tiernamente por mi nombre.

 La primera llamada es como cuando un hombre de noventa años ve una película de su niñez. La primera llamada es la conciencia del mundo: la injusticia o la guerra. La primera llamada es el estallido que viene a suspender la paz (alguna vez la hubo…) El hombre sabe que el mito no es ficción, pues claramente distingue el anhelo de su realidad, y no es causalidad que exista una diferencia palpable entre la ausencia y el amor.

Ficción: El sueño de los hombres. El anhelo, la querencia y la insaciable duda. (El victimario y la víctima vienen siendo la misma cosa). Se proclama justicia porque existe una ausencia de justicia. Se busca el insaciable amor y no se halla más que en la desdicha. Se pretende poseer la nada. Se pretende dominar un reino invisible. ¿Polvo?

Nacemos viejos. Nacemos llenos de lágrimas en los ojos. Nacemos con dolor y esta sombra nos persigue. Todos nos sucede por una mezcla de sangres cargada de plomo: la de la madre, la de la abuela, la del mundo entero. Venimos desnudos y este dolor nos entromete con vestiduras extrañas. Vamos cayendo, vamos perdiéndonos.

Realidad: Estamos vivos. El milagro de la vida es una música que reconocemos pronto. El silbido maternal nos llama de nuevo, cuando estamos viejos. (Los viejos y los recién nacidos somos casi la misma cosa). Los viejos hemos recorrido el mundo y nada nuevo nos sorprende. Los recién nacidos nos sorprende todo porque no hay nada conocido. Todo y nada es infinito. Las primeras notas son conocidas y da lo mismo que nos sorprendamos o nos quedemos quietos mirando la nada. Es un momento esperado. Ya nos ha sucedido el mismo día que nacimos y el mismo día que decidimos morir.

(Continuará…)

(2009)   Las vejas letras estarán en negritas.

(2o11)     Las  nuevas  letras se escribirán en cursivas.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Categorías

A %d blogueros les gusta esto: