Posteado por: Arianna Bañuelos | mayo 21, 2011

Hyndra 5/12

Los caminos del miedo

Conozco la marea y la calma. Conozco el impetuoso vómito y la voluntad de inquirirme y ser amada.  Tengo un barco que navega junto a aguas extrañas, mezclando su espuma con doctrinas de polvo,  sus teorías con vaho. Antifaces de personas ensimismadas en la nada…

Duda

El amor resulta una tragedia. El amor resulta una pérdida que recuerda un cajón vacío que solíamos llenar con tarjetas postales, dedicatorias y poesía. La duda está en el fondo del corazón ¿Qué somos ahora y en qué momento nos perdimos?

Cuando éramos jóvenes, soñar despiertos era más sencillo. Todo era posible en los ojos del primer amor: bellos, sublimes, eternos. Ahora el amor resulta una quimera. Ya no sabemos qué es el amor, y esta interrogante es el primer camino que conduce al abismo mismo.

 Culpa

Sentimos culpa de no sé qué, de todos, del mundo, de nacer, de morir. La culpa nos persigue como una evolución natural del curso sanguíneo.  Estamos siendo salvajes en su lucha, estamos siendo terriblemente asediados por nuestros instintos naturales.  

Musa-Dios-semi-hombre. El sexo determinó la muerte. El sexo se encarnó en la abuela, la madre, la hija. El sexo es un espejo de cuchillos filosos, porque va hasta el fondo, hasta el lugar en el que  fuimos concebidos.

Dolor

La caída al precipicio duele como un espasmo de duda al infinito. La memoria es un archivero engañoso: nos hacemos un orificio doloroso a la niñez: recordamos cuando la inocencia cantaba, cuando la aurora iluminaba su espontaneidad, cuando escuchábamos el grillo cantar y todo era un charco que pisábamos felices, de vez en vez.

Ojos iluminados con otras luces, ojos apagados. Estamos solos. El eco del silencio se prolonga en el desierto. El eco es un sonido de trueno. Duele la soledad. Duele sentirse solo aunque existan vidas a lado nuestro (otros cuerpos). Duele el amor y la nostalgia. Duele el anhelo y la libertad a futuro; esta es una brecha inmensa.

Impotencia

¿Por qué? Y esta pregunta sin respuesta no encuentra su lugar en el mundo de la desigualdad de clases. El mundo que nos rodea está podrido y su corrupción teje una telaraña que ciega nuestros ojos. Los colores se han ido. La luz verde se ha perdido en un semáforo situado en  tierra de nadie.

Queremos volvernos locos, y hay otros  que lo logran sin esfuerzo.

La intensidad nuestra: ese eco ermitaño y precoz tropismo (tan fugaz e indefinido), fue tomado por inapropiado acto. ¿Qué es esto de la muerte, la entrega al fin?

Rencor

Víctimas de este mar inhóspito, nos volvemos hábitat con otros seres infrahumanos. Somos  sed y  tragamos la misma colilla de cigarro. Fumamos igual que todos; el mismo aire contamina el pulmón del océano. ¿Por qué no odiar si es tan sencillo?

Tan olvidado mundo.  Tan olvidado océano que ahoga cuando quiere y como quiere. Olvidado océano que quiere sus instantes aquí, ahora, cuando nosotros estábamos todavía muy tranquilos y contemplábamos” felices” en la orilla.

Venganza

Nos vengaremos. El odio es  la consecuencia del honor. Vengarnos será una  herramienta sencilla que quitará las picaduras de nuestro corazón. Estamos llenos de espinas aunque creamos vernos como peces plateados. Buscaremos la forma de reventarnos las venas poco a poco. Nos hincharemos y reventarnos unos contra otros, en cardúmen.

Nos robaremos la luna. Sí. Nos robaremos la luna y haremos la tercera guerra mundial. Será ahora, brevemente, nadie se dará cuenta porque  somos  ciegos todavía. Nos robaremos un pedazo de luna solamente.  Enterraremos nuestro pedazo ahí, en la tierra, junto a las cenizas de todos los cuerpos. Este será el primer triunfo  de muchos triunfos que recordarán los hombres en la historia.

Ignorancia

Ignoraremos acaso que morimos. Ignoraremos acaso que erramos vagabundos. Ignoraremos acaso que alguna vez estuvimos vivos, o..

El espejo nos roba todo. El espejo nos roba tanto. Tenemos miedo. Es menester sentir  dudas del cuerpo todo. El  llamado vuelve. Sentimos de nuevo la voz virgen.  Es una de tantas veces que el llamado vuelve.  ¿Ignoraremos acaso que estamos aquí, ahora? ¿Qué esta oportunidad no podría suceder en otro instante?

Los ojos se abren y se cierran.

El espejo sigue ahí y el mar se aquieta. El mar es una constante y una calma que nos conduce más adentro, al corazón del océano.

Prefacio

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