Posteado por: Arianna Bañuelos | mayo 15, 2011

Hynda 3/12

Hyndra (segunda conciencia)

La segunda impresión regresa después de una pausa. Uno cierra los ojos para cerciorarse de sí mismo, la conciencia es una batalla que se niega. Voltear adentro de sí mismo parece un siglo en el tiempo; no existe ni siquiera el silencio. La conciencia viene siendo una serie de imágenes amontonadas, un motín de colores aparecen en la marea de una noche dolorosa: pinceles verduzcos, azulados, sombras despiertas y luces sonámbulas. Dos segundos dormidos como un arco y flecha solitarios: la decisión de lanzarse y caer en el vacío del océano; sin saber a dónde, por qué y con quién. El hecho invencible de irrupción (en medio de la duda)…¿y ahora qué?…Siempre callamos, pero el corazón no calla, actúa por impulso de una segunda conciencia.

Abrimos los ojos y en el “todo” hay una luz angelical. Los colores del mar van impregnándose y rociando suavemente a las primeras formas; primero un rayo de luz toma la forma de un reflejo de agua; la irrupción de luz toma el lienzo de una estrella…(me pareció ver el sol y la luna juntos). En el primero, un gran océano suspendido; y en medio de éste, un cielo despierto (metáfora a mi objeto amoroso), casi como reliquia dictaminada desde el fondo del corazón.

 …

El vacío es un espejo iracundo que solemos encontrar hacia adentro. Esta es una de las cosas más difíciles que ha tenido que enfrentar el ser humano: “su yo”, una muerte multiplicada por todos los “yoes” de los seres humanos: el modesto, el ingenuo, el orgulloso, el avaro, el solitario. “El yo” es una suma de todas las muertes de las máscaras humanas.

 El vacío es aquello que nos angustia tanto, aquello que nos persigue en las noches como un lobo. Es la ignorancia de la eternidad y el recuerdo de todas las memorias que nos hicieron daño. El vacío es un historial que vemos a distancia, a obscuras. Es un túnel negro por el que hay que pasar una vez más, para dejar de preguntar quiénes somos y qué anhelamos.

 El todo viene por añadidura. La idea inocente anhela dormir bajo los brazos amados. Sabemos que vendrá a abrazarnos después de que pasemos por ese breve espacio doloroso. Su voz es tierna y nada tiene de iracunda. Su voz es una oleada de frescura, una breve carcajada.

El cielo responde a todos los vacíos que anhelamos, pero es necesario saltar, es necesario responder a la caída que es un hueco donde ya no hay nada. La batalla se intensifica y la conciencia reclama: ya no hay marcha atrás, es tiempo de de encontrarnos mutuamente, frente a frente. Las voces se multiplican: melódicos y fantasmagóricos sonidos van marchando. Ya no sabemos quién es quién y la nada es un todo confuso que anhela la paz: la pausa, la calma.

Aquellos colores que suelen verse en los ojos de los otros y se denominan “destellos”, tienen que ver con los fragmentos del ser humano en determinado tiempo. A todos ellas hay que reunir, uno a uno, hasta que quede un” todo” que es la pupila sin tiempo.

Recuerdo aquella frase: “El que ve a su doble es el que va morir”.  Y yo digo que, mientras los colores se impregnan nuevamente en el cuerpo, vamos naciendo al lienzo de una pintura más elevada. Hay un cielo despierto por todos los “yoes” que mueren tranquilamente con los sueños.

Es tiempo. Ha llegado la hora de partir.

(2009)  

(2o11)     

Prefacio

1/12

2/12

Posteado por: Arianna Bañuelos | mayo 12, 2011

Hyndra 2/12

La duda

 

Todo, esa súplica fue todo: ahora, momento justo. A mitad del ruido la sorpresa; la enseñanza es una embustera cautelosa: lleno la mente con pendientes, silencio las “estúpidas” corazonadas, evito esas malas rachas de ilusión…estatus quo. Lo que un hombre quiere es la seguridad de sus viejos pasos; porque, por muy torpes que hayan sido, han encontrado una hazaña conocida de su hábitat silvestre.

Cuando noté su presencia, se me ocurrió salir huyendo: regresar a la tierra y enterrar mis pies. Después, pensé saltarme el momento oportuno: la noche, la tarde, la mañana que sigue al día siguiente.

Ignorancia: evadir los tonos disímiles y los contrastes de la vida. Si esta idea no existe, lo mejor es permanecer como observador incomprensible: “cada quien su rollo”. Mientras uno camina, el otro corre o vuela: es decir, lo que no está en sintonía, está fuera de su alcance. Así, cuando escuché por primera vez la melodía, me pareció percibir la musicalidad de un mundo distinto (el aviso angelical correspondía a otro ser). En el momento del hecho, yo estaba estática, pero, acostumbraba a mi cuerpo a un actuar forzado: demandaba mi fe y la entrega de mi espíritu.

La duda es buena. La duda empieza con una reflexión profunda de conciencia ¿Será que todo esto que ha aprendido es un sueño solamente? La duda es una revolución y tiene un tinte rebelde. La duda empieza a  cuestionar un mundo que ya no es feliz. La duda es oportuna porque hace un hueco de una pregunta y se contradice muchas veces.

La duda es un callejón sin salida. Es imposible salir de ella porque es más fuerte que el más ligero capricho. La duda está situada entre los ojos y empieza con un dolor de cabeza: presiona duro hasta que el estallido es insoportable.

Por otro lado,

La fe es una de esas cosas que nunca he podido explicar. Es un acto volitivo que tiene que ver con el  espíritu. La fe es un racimo de montañas invisibles, un puñado de alas que se dejan volar inertes. La fe es una corazonada que nació antes que nuestro cuerpo y se insertó desde todos los siglos para que nunca nos dejáramos vencer.

Una de las cosas que más agradezco a la vida, es haberme  dado tantas ganas de vivir (no es pleonasmo). Aunque muchas veces quise morir, la fe me salvaba. La fe me negaba la conciencia clara de la muerte, una muerte que yo percibía como salida a tropezones.

Todos los caminantes se han topado alguna vez con esta encrucijada: ¿Qué pesa más? La muerte al fin, o el anhelo de algo inalcanzable. El anhelo es una especie de fe: una pequeña parcela de esperanza. La duda entonces, viene con tanta fuerza a cobrar la demanda del tiempo: se sienta en medio de un jardín de espinos y dice: aquí puedes plantar rosas.

Gracias a todas estas rosas que pasaron en mi vida pude decir al fin: “existes canto”. Ven a mí, sonata que aligeras la noche. Ven aquí, lirio, solemne. Ven aquí, la última dulzura, que es un poco menos salvaje que todas las obsesiones perturbadas. Ven aquí, amor ¿Será?

Por otro lado,

El estatus quo es uno de los enemigos más contrarios a la fe. Uno de ellos se llama “religión” y muchas piedras se encuentran por esta gran atadura que no tiene nada que ver con Dios. Le religión existe en todos los niveles sociales y en todas las culturas del mundo. Es una inopia mental: un cataclismo de la propia voz de Dios.

La religión es la ley que vino a suplantar a Dios, por eso es que tantas personas la desean tanto y con tanto fervor;   viene siendo una obsesión con máscara de Dios, No es Dios, y puedo decir que casi es lo contrario a Dios. Es un ruido doloroso que es  contrario al silencio de Dios.

La música angelical viene cuando el ruido cesa. Es decir, cuando estamos dispuestos a dejar las viejas ataduras que no tienen nada ver con Dios. Repito: la iglesia de Dios está en el corazón.

(2009)   Las vejas letras estarán en negritas.

(2o11)     Las  nuevas  letras se escribirán en cursivas.

Prefacio

1/12

Posteado por: Arianna Bañuelos | mayo 7, 2011

Hyndra 1/12

Primera impresión

 El cuerpo se queda inmóvil, paralizado; no existen palabras ni acentos para describir los vaivenes de la sangre. Las aguas separan una tajante división: realidad contra ficción. Es claro que mi cuerpo se quedó en el mar y lentamente caminé, divisando la incredulidad que al principio rehusaron a creer mis ojos. El primer contacto con el sueño empezó a cobrar sentido. Primero mis pupilas, ensanchadas en el horizonte por una luz, una pequeña chispa de conciencia. Después mi cuerpo, paralizado todavía entre las aguas y un calor extraño recorría mis nervios, desnudándome lentamente en su todo visible. La luz provino de aquel lugar maravilloso. Mis oídos: atentos al canto de cierta melodía angelical y un arpa, una voz conocida me llamaba tiernamente por mi nombre.

 La primera llamada es como cuando un hombre de noventa años ve una película de su niñez. La primera llamada es la conciencia del mundo: la injusticia o la guerra. La primera llamada es el estallido que viene a suspender la paz (alguna vez la hubo…) El hombre sabe que el mito no es ficción, pues claramente distingue el anhelo de su realidad, y no es causalidad que exista una diferencia palpable entre la ausencia y el amor.

Ficción: El sueño de los hombres. El anhelo, la querencia y la insaciable duda. (El victimario y la víctima vienen siendo la misma cosa). Se proclama justicia porque existe una ausencia de justicia. Se busca el insaciable amor y no se halla más que en la desdicha. Se pretende poseer la nada. Se pretende dominar un reino invisible. ¿Polvo?

Nacemos viejos. Nacemos llenos de lágrimas en los ojos. Nacemos con dolor y esta sombra nos persigue. Todos nos sucede por una mezcla de sangres cargada de plomo: la de la madre, la de la abuela, la del mundo entero. Venimos desnudos y este dolor nos entromete con vestiduras extrañas. Vamos cayendo, vamos perdiéndonos.

Realidad: Estamos vivos. El milagro de la vida es una música que reconocemos pronto. El silbido maternal nos llama de nuevo, cuando estamos viejos. (Los viejos y los recién nacidos somos casi la misma cosa). Los viejos hemos recorrido el mundo y nada nuevo nos sorprende. Los recién nacidos nos sorprende todo porque no hay nada conocido. Todo y nada es infinito. Las primeras notas son conocidas y da lo mismo que nos sorprendamos o nos quedemos quietos mirando la nada. Es un momento esperado. Ya nos ha sucedido el mismo día que nacimos y el mismo día que decidimos morir.

(Continuará…)

(2009)   Las vejas letras estarán en negritas.

(2o11)     Las  nuevas  letras se escribirán en cursivas.

Posteado por: Arianna Bañuelos | mayo 6, 2011

Hyndra

(2009)

Prefacio. Nota al lector.

 Los incrédulos dicen haberla visto, sin embargo, el contexto de evidencia es más o menos impúdico: la conciencia les dice que fue un reflejo, una apariencia de ser o el éxtasis de unos cuantos nervios extraviados. La incredulidad es negar el prodigio de un niño, cuando se aventura por ejemplo, a imaginar un mar somnífero de sueños. La incredulidad es casi como una leyenda en el tiempo, memoria colectiva del psicópata: una respuesta es casi una pregunta: lo relativo es absoluto en el momento en que se pierde la fe, o se acepta el hecho poco probable de existencia. Pudiera ser, que así como el poeta inventa paralelismos y metáforas, exista la querencia de todo hombre por anhelar algo incomprensible. Aquí no importa la duda, sino el desdén. Sea como sugiriese la voz populi, esta historia es creíble desde el corazón de un solo hombre, y le guste o no al lector, los que hemos sido parte de esa historia tenemos un punto a nuestro favor: el juicio de una mente sobria es improbable. Con el tiempo, se ha comprobado que la locura per se no existe.

En cierta ocasión hubo un viejo que pasó frente a mi duda y yo pensé que era un caminante tropezando en mis palabras. Resultó que fue un ángel inconsciente, un momento fugaz que de manera incomprensible, cambió de tajo mi realidad. En aquel tiempo, yo me sentaba a escribir ensayos sobre cualquier tema y los publicaba. El aviso inoportuno y un tanto angelical me cayó de sorpresa: nunca el “todo” sigue siendo como ocurrió alguna vez. Y aunque en apariencia, ese ciclo lo vivifiqué tantas veces, habiéndome parecido escuchar la misma trova, la misma repetición sonora en mi cabeza; existió el acto, y en el actuar, comprobé mi caminar incierto. Comencé a envidiar la libertad del viento: éste nunca sabe de dónde viene y a dónde va, sin embargo, no cuestiona. El viento es libre porque deja que otro Ser lo conduzca libre.

Me quedó una coartada. El ilusionista es un soñador de realidades. Desde ahí escribo; cobro la furia del corazón y los latidos de una vida, que más que otra cosa, pudieran ser testigos de mi cambio. En el momento de actuar, respondí a su llamado por puro cuestionamiento. Nunca sabré si fui, o seré dueña del destino. Me pareció oportuno aventurarme solamente. Desde aquí, un pequeño rincón del cielo puedo vislumbrar mi lugar adecuado en el mundo. Una tela de tiempo y una sombra suspendida entre la duda: me da miedo quedarme. Mi situación resulta ser cierta notación de aire; y a la vez, un anhelo incansable por sentir el fuego. Se evapora mi realidad bruscamente y despierta el sueño; palpitan mis latidos; desde aquí veo una estela.

El ahora será tan diáfano…pero al final del mar veo una sombra.

(Continuará…)

Posteado por: Arianna Bañuelos | marzo 10, 2011

Happy Face. I’m not wearing it today.

El sol y la luna, ¿No son parte del mismo Universo expandible? ¿No fueron creados ambos contrastes, para dilucidar los tonos graves y agudos, de modo que su amplio espectro de goces nos permitiera reflexionar y criticar por “libre pensamiento, si suele existir”, lo que ocurre diariamente a una muchedumbre que se mofa de progresista…

De nuevo,  todas las lágrimas censuradas. Ni se te ocurra decir que hoy no estás del todo bien, que los pensamientos regresivos pertenecen a los mártires de la era neandertal. Ni se te ocurra mandar un correo masivo de frases célebres que escribieron no los héroes, simplemente los hombres y mujeres en momentos de lágrimas, porque los únicos válidos y coherentes son los que han vanagloriado el orgullo de los hombres de éxito.

Ni se te ocurra escribir sobre la duda, la falta de fe, tampoco agradables a la vista de los hombres. Ojalá entendieran que Dios llora con nosotros en las noches cuando gritamos “no puedo, no puedo, no puedo”. Ojalá supieran que a Dios no le es oculto nada. Ni los salvajismos, ni las ganas de tirarse a veces por la ventana de un cuarto lleno de cicatrices y de fantasmas. Ojalá supieran que Dios entiende tanto de actos suicidas como de cosas banales.  Tanto así que se dio a sí mismo para redimir nuestras culpas.

Ojalá supieran que Dios también lloró cuando era hombre, y solía esconderse del mundo alienado, buscando desiertos y exilios para hacer comprensible la eternidad puesta en el corazón de todos los hombres. Ojalá entendieran que la sangre humana fue vital, el derramamiento de la sangre humana “recurrentemente ignorada”, fue esencial para el cumplimiento de su plan Maestro.

Ojalá el hombre “entendiera al exilio” y “respetara la tristeza” como suele relacionarse con el sadomasoquismo y los placeres.  En contraste, a sabiendas de sus  lágrimas e ignorando el dolor ajeno, la sociedad empezó a dar indicaciones de cómo salir de aquellos estados anímicos: “te recomiendo que vayas al psiquiatra, o que simplemente guardes en un cajón tus estados graves, por lo menos en lo que llegas a tu casa y te desahogas con la almohada” (La almohada escucha mejor que el oído, suelen aclarar).

Fotografía. Una insignia que retrata nuestra sociedad. ¿Qué si volcáramos en una persona todos los rostros humanos más cercanos a su realidad? ¿Por qué a “fuerza” tiene que sonreír una persona cuando su estado anímico no le da para más? ¿No sería más sano saludar con las pupilas fijas y enfrentarse así… con ese humanismo vital que nada esconde sus penas, dolores y aflicciones?

Mundo. ¿Qué si aplaudiéramos también el coraje, la duda, la desesperación, los gritos dolorosos, el pudor y el error? ¿Qué si lloráramos solidariamente, como suelen hacer las prácticas del club optimista para reprimir la depresión y el maniqueísmo, ¿No es el payaso el mayor de los mentirosos? ¿No es el ególatra la representación auténtica del teatro negro de Praga?

I’m sorry. I’m not wearing a happy face today.

No me preguntes por qué, pero siempre vienen a mí pensamientos suicidas. La naturaleza humana me tiende hacia abajo. Entre más comprendo al ser humano, más me corroen sus intenciones. Más comprendo a la sociedad y menos siento que pertenezco a las leyes y a los “must be”. Las potestades negras y el polvo me causan pesadillas. Me levanto sudando. Me desespero. Lloro.

Pero… no hay peros. Así tenía que ser. No necesitas darme instrucciones de cómo debo comportarme ahora que lo entiendo todo. Mundo ideal, ya no tienes remedio para mí. Estoy muriéndome desde hace mucho tiempo y así tenía que ser. Ya lo vi todo. Ya comprendí que no hay nada rescatable, nada que sobreviva ni cause mi asombro.

Tanto así  que Dios lo sabe. Lo sabe muy bien. I don’t have to be fake nice with Him.

Volé. Les dejo mi alma solamente.

 

Posteado por: Arianna Bañuelos | marzo 3, 2011

La violencia: una sutilidad humana

1

Si tengo que recurrir al uso de imágenes es porque me he visto bombardeada de información que circula libremente. Por cierto que ambas tomas han sido galardonadas el día de hoy en los Premios World Press 2011, como si se tratara de una hazaña fotográfica, lo cual me parece un irreverente discurso e incluso complicidad de la violencia misma.

“Para que todos los seres humanos sean testigos de la violencia en África” y para identificar los detalles de “un caso exitoso de suicidio en la  ciudad cosmopólita, Paris”.

Mi cuestionamiento no es visual, sino  más bien dialógico. Si en dado caso, tuviéramos que comparar ambas imágenes por su grado de agresividad; el primero, en una relación víctima-agresor, y el segundo, desde una perspectiva intrapersonal,  deteniéndonos un poco en el discurso social,  quizás algunos pocos notarían la diferencia. Me ha parecido de cualquier forma, que el acto en el fondo es el mismo:  todo aquel que lastima al otro, se lastima a sí mismo;  y todo aquel que se lastima a sí mismo, lastima a la conciencia  colectiva…

¿Cuál es la diferencia entre el asesino y el suicida?

1)  El asesino. Comete una hazaña por venganza de una vieja herida.  Pero, injuria en el reflejo del otro, la injuria de sí mismo.

2) El suicida. Comete una hazaña por venganza de una vieja herida. Pero, injuria en sí mismo, el reflejo de otro más.

He pensado mucho en esta relación de espejos. Viéndonos a nosotros mismos como transparencia de otros, y a la vez, siendo nosotros mismos el reflejo de otros. No logro entender cómo hemos sido capaces de absorber tanta sutileza, sabiendo que  el cuerpo nos corroe. Que exista el suicida y el asesino me parece una forma arraigada de lo más natural: las acciones de ambos se convierten en transparencias verídicas de acontecimientos históricos. El cristal y el plomo duelen de la misma forma.

Porque los seres humanos hemos sido incapaces de encontrar un antídoto que cierre heridas de miseria y depravación, las formas más sutiles se manifiestan en la  ignorancia y en  las mentiras, y las más exacerbadas en las tomas fotográficas de uno a uno, en manada. Cuchillos que se convierten en genocidios, fanatismos que se convierten en odio catártico.

Por eso pienso que el espíritu es la única forma que escapa a lo terrenal, pues es la elevación sublime de pensamiento, el acto de  humildad que nos supera como raza humana.  La necesidad de Dios es absoluta para la supervivencia. Fuera de esta idea, nadie puede estar gozando de una zona netamente “gris”, porque al momento de activar la crudeza (circunstancia de un día crítico), cualquiera de nosotros se convertirá en suicida o asesino, que a final de cuentas es la aceptación de su natural humanidad.

¿Y qué es humanidad?

Algo que por sí mismo carece de medios para sobrevivir.

Posteado por: Arianna Bañuelos | febrero 18, 2011

No tengo miedo a la vida. Morí desde hace mucho

…  5’55” …

Ojos que miran a través del tiempo,  ojos para ciegos, ojos cansandos de letras y papeles viejos (el des-amor, el des-censo). Ojos para los que se atreven acariciar en vilo, la muerte, como un silbido…(paz)

Ojos de mentiras. Ojos de canicas. Ojos verdes que imitan olivos cuando caen debajo de los pájaros y saben perdonar…(paz).

Ojos de mares. Ojos de incienso que se atreven a incendiar los muros olvidados. Ojos de Amor. Ojos de violines en notas de asfixia y luego volcados de tanta (paz).

Ojos puros. Ojos extasiados de tanto ver, tanto soñar con sus párpados cerrados. Tanto dormitar con sus almas acurrucadas y ese abrazo angelical…(se atreve)… Tanto llevar por la mano una sonrisa de-todos-somos-niños. Tanto besar el pasto y saberlo distinguir con lágrimas, hasta separar sus verdes en partículas. Tanto que se me caen las manos de recorrer tu piel.

Tanto que te veo. Así son mis ojos desde aquel día que morí desde hace mucho. Tanto que desnudo mi alma como un pétalo de amapolas y soy ave, libertad de sangre, catártico sueño, quimera de venas reventadas, me desplomo….me arrullas, soy una z- a-curva-línea-océano.

¿Escuchas la fuerza del mar?  Tanto, Tanto es Tanto.    5’55”

(Mono. Everlasting Light.)

Posteado por: Arianna Bañuelos | febrero 11, 2011

El canto de la lluvia

La lluvia, llena de vestigios de un sol indómito.  Sus ojos no terminan de mirar.

:

Si en cada paso hay una vida, por cada latido de su corazón hubo manos y luego tiempo.

:

Ojos de seda vieron llorar los pasos de un hombre renovado. Así si callas, mejor fue saber todo sobre el viento.

:

Hay sueños que dependen de la satisfacción del aire. Por ella, la que hubieron acusado tantas veces con ascuas y espinos. Hay Ojos que acusan al dueño de sus propios ojos.

:

Unos cosecharon. Otros sembraron. Somos ramas de un mismo Árbol.

:

El Dios del maíz era Mujer. Ella fue la lluvia y de ella, la cosecha vio los frutos del latido indómito.

Posteado por: Arianna Bañuelos | febrero 1, 2011

When an egg met a cupcake, SHE prefered to be a cupcake

Cuando el niño era niño. (Siguió soñando con las alas del deseo)

father, mother, daughter

Regresar el tiempo y retirar los platos estrellados. Regresar el tiempo y levantar la mesa. Regresar el tiempo y dejar de beber la última gota de mis tragos. Regresar el tiempo para no perdernos. Regresar el tiempo cuando los veía altos. Decir basta. No contar el tiempo. Abrazarnos. Amarnos. Tan sólo mirarnos.

a- Me faltó tiempo y ahora bebo leche cuando tengo frío. Sonrío más por el niño de chinos que sonría entusiasmado. Retiro tus lágrimas cuando digo “eterno”, aquellas palabras mágicas para compadecerme de tu ternura. Eres una niña. Siempre dije que tú serías la hija y yo la madre. Ahora te cuido porque somos viejas.

oMe faltó tiempo para entenderte. Me faltó tiempo para sentarme contigo a ver el fútbol, como solíamos hacerlo cuando éramos niños (ambos). Y ahora me siento en la medida de tus pasos, en las arrugas de tu frente. Me regocijo con tu nobleza. Enaltezco tu ternura. Ahora somos viejos.

Nos faltó tiempo para retirar las sacudidas que nos dio el viento. Nos faltó tiempo para crecer con la lluvia temprana y no como ciegos. Ahora somos viejos. Yo crecí con el zombismo de mis lagunas y me faltaron lunas sobrias para retratarlas. A ustedes les faltó mi música, mi talento que pude haber desarrollado cuando veía todavía-los-pájaros. Les faltó mi arte, mis composiciones de óleo, mi condición física, mis partidos de tenis que jugué después con miedo. Me sobró locura. Me sobraron mis rupturas.

Me sobran los miedos del reloj. Me sobran las crisis de nervios.

Pero eso “eterno”, que no sobra ni falta, sino que se encuentra en la medida urgente del árbol. Esa esencia de poeta que descubrí gracias al contraste gris y a los relámpagos, esa olla sin fondo que se llama dolor, esos cantos que antes eran gritos, esa paz que antes era guerra, esa melodía que apenas compongo gracias a los tintes inusitados. Un verdadero océano me envuelve y antes era mar. Ahora amo y con locura. Amo en la medida del Amor.

El pájaro sólo hubiera sido azul. Y ahora agrego  el elemento “bello”. “sublime”. “inmortal”. Por aquello de que ahora veo almas en lugar de cuerpos. Y ese Dios que es un ángel y nos sube al altar para amarnos tanto. Nos sobra tiempo. Nos sobra mar.

a-o-inunsitado. Los voy a extrañar.

an egg is o or a? strange unusual thing.

Posteado por: Arianna Bañuelos | enero 28, 2011

El Testamento

Inspiración

He estado ocupada no sé en qué. Pensando cómo reescribir el Testamento.

Va la hora ciega. Va la hora en que todas las luces se apagan (x3)

Gepetto y el niño no libre. después libre.

Va la primera hora. Como el agua fría, a veces cálida.

Esto es una obra inacabada.

Conjetura.

El Testamento, comencé, es una pincelada de cosas que ya dejé de temer. El Testamento es una música de Bach, escrita en visiones y danzas, en breves pausas que me despertaban noctámbulo, en breves quejidos  que escuchaba ciego.  El Testamento es una obra que yo temía sería el principio de la muerte, y en realidad comenzaba todo desde aquella vez que decidí callar.

Parábola

Mi vida, decía el soñador, es para aquellos que deciden perdonar.

Cuando perdonas, Dios te oye.

Metáfora.

Cuando los títeres se crearon, pensaban que eran ojos, orejas, pieles. Hasta que el ojo le empezó hablar a la piel, y la piel empezó a sentirse.

La piel tampoco le dijo al ojo: ojo, ¿por qué me ves así? Y el ojo no le cuestionó nada a la piel.  Cuando convivieron juntas dejaron ser la parte del títere que sólo se movía con sus hilos. Y caminaron, poco a poco siendo niños, poco a poco siendo hombres.

Resumen.

El testamento es libertad, por eso resulta difícil comenzar. El Testamento es de aquellas cosas que sólo se aprenden amando. El títere le da gracias a su Creador y nunca le cuestiona de dónde sacó tan maravillosos materiales…

¿Cuestiona? o escribe…y escribe…

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